Oídos que bien oyen, consejos encierran

Uno de los mayores retos a la hora de grabar Temperado era el sonido. Es un documental musical con entrevistas a compositores y músicos de primer orden. Hay mucha música grabada en directo, en conciertos, en auditorios, en domicilios particulares, al aire libre. Necesitábamos que la música saliese lo suficientemente bien reproducida.

Para ello utilizamos lo que comúnmente, en el proceso de grabación cinematográfica, se llama Sistema Doble: aparte de recoger una grabación de audio de menor calidad en la cámara, se utiliza una grabación externa de audio con una calidad superior, y se mezcla y sincroniza en posproducción.

Tuvimos la ventaja de salida de que Juan José Talavera había estado grabando las sesiones del Festival de Música Contemporánea de Madrid desde hacía varias ediciones. Todo comenzó cuando las circunstancias económicas obligaron al COMA a dejar de contratar los servicios de grabación externos. Al ver que se podrían perder algunas grabaciones importantes, obras que sólo iban a ser representadas una vez, en fin documentos de gran valor para el futuro, Talavera compra una grabadora digital Tascam-DR40 la tarde anterior a un concierto, se aprende el manual y acude al día siguiente a grabar. Lo lleva haciendo puntualmente los últimos años.

Esa misma grabadora sería una gran aliada para el proceso de sistema doble. Se logró una gran nitidez en la música y la mayoría de las grabaciones obtuvieron una calidad más que aceptable. En ocasiones, en el proceso de edición, se mantuvieron y superpusieron las dos fuentes de sonido, grabadora y cámara, para mejorar la experiencia. Este es el caso en la grabación del concierto en la Real Academia de Bellas Artes, donde la cámara estaba próxima a la pianista pero el audio se grabó desde el centro de la sala, alejando el sonido. Es este caso se combinaron ambas fuentes para que el sonido del piano no sonase lejano.

Evidentemente la falta de presupuesto nos impuso algunas limitaciones. Al no disponer de micrófono direccional y especialmente de Lavalier, el sonido de las entrevistas queda un tanto ahuecado, y tuvimos que hacer algunos ajustes en la posproducción para eliminar ruidos de fondo en las escenas en lugares públicos. Pero en términos generales terminamos muy satisfechos con la calidad de sonido, especialmente en la música, que es lo que nos importaba.

El trabajo de edición de sonido posterior se basó en ajustes básicos, pero también en aumentar el cuerpo pensando en su reproducción en salas. Al grabar en stereo, nos perdíamos algunas de las ventajas de los sistemas 5.1, por lo que había que darle un sonido más redondo, modificando los bajos y a veces el treble para dar mayor rotundidad. Las escenas de arranque y cierre tienen un sonido algo más alto: hay que ganarse al público al comienzo y dejarle un buen sabor de boca al final.

Debo confesar que, a pesar de las limitaciones naturales que teníamos con el vídeo, mi preocupación mayor residía en que el audio se escuchase bien. Es un musical! Sobre músicos! Esa inquietud se desvaneció el día en que hicimos las pruebas de proyección en Cineteca. Gracias a sus estupendas instalaciones, salí de la sala convencido de que el sonido iba a funcionar perfectamente. Y lo hace.

Oídos que bien oyen, consejos encierran

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